Como nutricionista integrativa, una de las preguntas que más me hace la gente es: ¿Cómo puedo cambiar mis hábitos alimenticios para que sean más saludables a largo plazo? En esta publicación, quiero compartir algunos consejos prácticos que te ayudarán a hacer esos cambios, de forma sostenible y sin restricciones. El objetivo no es hacer dietas extremas, sino hacer cambios en tus hábitos desde una base de relación saludable con la comida.
¿Por qué es importante cambiar tus hábitos alimenticios?
Nuestra alimentación es importante para la salud física y emocional ya que a través de la alimentación obtenemos todos los nutrientes necesarios para que todo nuestro cuerpo y nuestras células funcionen bien.
Beneficios de mejorar tu alimentación
- Más energía: Cuando comes de forma equilibrada y completa, tu cuerpo tiene el combustible adecuado para funcionar mejor a lo largo del día.
- Mejora del estado de ánimo: Elegir alimentos que apoyan el equilibrio hormonal y la salud del sistema digestivo, será beneficioso para tu estado de ánimo. Además del bienestar que genera el sentir que te escuchas y te cuidas.
- Alimentación terapéutica: la alimentación ayuda en la prevención y tratamiento de algunas alteraciones.
Pasos prácticos para cambiar tus hábitos alimenticios
1. Empieza por pequeños cambios
Uno de los errores más comunes que veo es intentar cambiar todo de golpe. Esto suele generar frustración y, a la larga, abandonar los nuevos hábitos. En lugar de eso, comienza con cambios pequeños y sostenibles. Por ejemplo, si no estás acostumbrada a comer frutas y verduras, empieza incorporando una pieza de fruta al día, y poco a poco aumenta la cantidad.
2. Planifica tus comidas
La organización es clave para el éxito. Dedica un momento del fin de semana para hacer la compra y organizar tus comidas de la semana siguiente. A veces, en el momento da pereza pero después entre semana seguro que agradeces tener la nevera llena y algunos tuppers hechos.
¿Cómo planificar de forma eficiente?
- Hacer la compra: Anota todo lo que necesitas para la semana y así no olvidas nada cuando estés comprando.
- Prepara platos para la semana: No hace falta que hagas un batch cooking completo si no te apetece, pero puedes dejar algunas comidas preparadas como: una bandeja con verduras y tubérculos asadas, cremas de verduras, guisos de legumbres o de carne.
- Congela: Cuando prepares algún guiso o crema, haz más raciones y guárdalos congelados.
3. Aprende a escuchar a tu cuerpo
No se trata solo de comer variado y nutritivo, sino de aprender a escuchar y atender las señales de tu cuerpo de hambre y saciedad ya que el cuerpo es el que realmente regula lo que necesitamos a nivel fisiológico.
4. Mantén un equilibrio, el enfoque es lo más importante
Es fundamental que no haya restricción o control y que sean decisiones conscientes, flexibles y además que el placer esté presente. Comer de manera nutritiva no significa eliminar tus alimentos favoritos, sino aprender a disfrutarlos en equilibrio. El control lleva al descontrol y a que no sean sostenibles esos cambios por lo que, el enfoque de autocuidado integral es esencial (cambios que sean beneficiosos para la salud física, social, mental y emocional).
5. Es importante que la alimentación sea completa
Algunos grupos de alimentos que ayudan a que tu alimentación sea completa :
- Frutas y verduras frescas: Llenas de vitaminas, minerales y fibra que tu cuerpo necesita para funcionar correctamente.
- Grasas: Como el aceite de oliva virgen extra, el aguacate, los frutos secos y semillas, los lácteos y el pescado azul pequeño.
- Proteínas: Como el pescado, la carne, los huevos, el marisco y las legumbres, que ayudan a construir y reparar tejidos en tu cuerpo.
- Hidratos de carbono: Como la avena, los tubérculos, el pan, la pasta, las legumbres, la quinoa y el arroz integral, que aportan energía duradera.
El perfeccionismo y la exigencia no ayudan
Cambiar tus hábitos alimenticios no es un proceso que suceda de la noche a la mañana. Recuerda que la consistencia es más importante que la perfección ya que habrá días en los que por diferentes motivos tomes decisiones diferentes, pero lo importante es no castigarte. En el día a día hay muchísimos factores que influyen en la alimentación y machacarnos por ello no es sano. El diálogo interno es super importante.
Reflexiona sobre tu progreso
Cada semana, tómate un momento para reflexionar sobre los cambios que has hecho y cómo te hacen sentir y revisa, desde la calma, si hay algo que te gustaría cambiar.
Si necesitas ayuda para trabajar en tus hábitos desde una buena relación con la comida, no dudes en contactarme. ¡Estoy aquí para acompañarte en este proceso!




